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Mi hija de casi 3 años se ha vuelto una pesadilla: hace berrinches, tira cosas, nos pega y no escucha. Antes iba a la guardería y sus días eran más estructurados, pero ahora la cuidan sus abuelos mientras mi esposa y yo trabajamos y la dejan hacer lo que le plazca. Luego en casa, se porta terrible. Me preocupa que la pandemia la ha arruinado y que soy una mala madre. Ayuda por favor.

Desesperada en Delaware

Caroline Cahuantzi

Caroline ha trabajado en el ámbito de la educación desde el 2006. Ha sido docente escolar, maestra de adultos, evaluadora y entrenadora de maestros y directora de operaciones escolares. Hoy en día, es la maga de operaciones y tecnología de EdNavigator.

Estimada Desesperada:


Primero que todo, no eres una mala madre; no te hables así. Y tu hija no está arruinada por siempre—ni por la pandemia, ni por tu forma de criarla ni tampoco por sus abuelos que la aman y le permiten todo.


Empecemos a desmantelar el asunto. Primero, los niños de tres años (como sus parientes cercanos, los niños de dos) son criaturas notoriamente desafiantes. Hay tanto desarrollo en estos años, y es realmente emocionante. (¡Lenguaje! ¡Personalidad! ¡Habilidades motoras! ¡Conocimiento del mundo!) Pero también es mucho para procesar. Hay un mar de grandes emociones y sentimientos, y (estas son las buenas y malas noticias para ti, mamá) estos sentimientos tienden a salir cuando tu hija está con las personas con las que se siente más cómoda. Si ves muchos berrinches y descontrol emocional en casa, considéralo como un cumplido un poco extraño: tu hija se siente totalmente cómoda contigo y confía que la amas pase lo que pase, y eso es algo bueno.


Pero… también es agotador. Aún no razona como un adulto, así que no puede escuchar y procesar de la misma manera—su cerebro simplemente no está listo aún. Por esta razón hace un lío de cosas pequeñas que probablemente te parecen absurdas. (¡¿Por qué cortaste mis fresas así?!) Los niños a esa edad anhelan controlar el universo, pero hay muchas cosas que están fuera de su control. ¿Qué pueden hacer los padres de familia al respecto? Aquí te damos algunas estrategias que te pueden ayudar.


Ayúdala a entender sus sentimientos. El entrenamiento emocional puede ayudarle a nombrar sus sentimientos. Empieza por reconocer los sentimientos y emociones de tu hija y habla con ella. Usando una voz calmada, intenta narrar lo que pasa. "Lo sé, es muy difícil cuando quieres ir al parque, pero está lloviendo afuera". O, "Es muy frustrante cuando quieres pasta para la cena, pero estamos comiendo pollo". O simplemente, "Pareces estar enojada. Está bien sentirse así. Yo también me siento enojada a veces". Cuando esté tranquila, lean algunos libros sobre las emociones y sentimientos (este es uno muy bueno en inglés y este es otro muy bueno en español) y hablen sobre cuando ella se ha sentido así. También recomiendo consultar Big Little Feelings para obtener más consejos. Aunque sus cursos son caros, el blog y la cuenta de Instagram ofrecen buenos consejos y son completamente gratis.


Pon límites claros al comportamiento destructivo. Pegar y tirar no está bien nunca. Pero, relacionado al punto anterior, lo que sea que tu hija esté sintiendo en el momento sí está bien. Así que, la próxima vez que tire su carrito preferido, intenta decirle algo como, "Está bien sentirse frustrada, pero no está bien tirar cosas. Dejemos este carrito a un lado por el momento". Quítale el carrito y redirígela a otra cosa. (También puedes ofrecerle un juguete suave que pueda tirar y un lugar, como su cama, donde sea seguro hacerlo). Cuando intenta golpear, sostenle las manos y dile con firmeza, "No voy a dejar que me golpees porque eso me duele". Es útil explicarle cómo te afectan los golpes, en vez de decirle solo "no me pegues" o "eso no está bien". (Este es un libro útil sobre todas las cosas que las manos pueden hacer aparte de golpear).


Ayúdala a responder con diferentes estrategias. Toma respiros hondos con ella, por ejemplo, o considera crear un "rincón de calma" con algunos libros favoritos y mantitas, ya que acariciar una manta o juguete suave puede ayudarla a calmarse. La actividad Respira, piensa, actúa de Plaza Sésamo ofrece una estructura útil para ayudarle a desarrollar nuevas habilidades de regulación emocional. (También hay una aplicación gratuita disponible: Aquí está en las tiendas de Google Play y iPhone App).


Prepárala para el éxito en situaciones difíciles. A menudo pienso en la expresión "los niños lo hacen bien cuando pueden". Si sabes que a tu hija le cuestan ciertas situaciones, trata de ayudarla por adelantado. Si tiene más dificultades cuando tiene hambre o está cansada (como nos pasa a todos), asegúrate de que coma una merienda y tome siesta al mismo tiempo todos los días. Si tiene dificultades con las transiciones, hablen de lo que va a pasar en el día y luego recuérdale varias veces lo que viene después para que no esté sorprendida. Utiliza un reloj o temporizador para establecer expectativas claras: Por ejemplo, si se le dificulta quedarse sentada mientras come, pon un temporizador y pídele que se quede sentada por un tiempo determinado antes de pararse (un minuto por cada año de edad, para empezar). No te olvides de celebrar sus logros.


Se realista. Porque tiene tres años y los berrinches pasan. Si sientes que necesitas un rato a solas para controlar tus propias emociones, hazlo sin sentirte mal al respecto. Ella aprende al verte. Normaliza las emociones, incluyendo las tuyas.


Ah, y con respecto a los abuelos que le permiten todo: creo que uno siempre tiende a esperar de quienes cuidan de nuestros niños que pongan los mismos límites que en casa, pero es difícil, especialmente cuando se trata de familiares y no de una niñera contratada. Se honesta con los abuelos sobre lo que está pasando en casa con tu hija y pídeles que te ayuden con su comportamiento, aunque no sean del todo consistentes. “Nos estamos enfocando en ___” y dales ejemplos claros de lo que estás haciendo en casa. Seguro apreciarán el permiso para corregirla cuando pega o tira algo. Al mismo tiempo, si tu hija tiene una relación amorosa con sus abuelos, no me preocuparía demasiado que la malcríen. Tiene suerte de tenerlos y ellos de tenerla a ella, especialmente en estos tiempos difíciles. Podría valer la pena bajar las expectativas sobre cómo se comportan cuando la están cuidando.


Sobre todas las cosas, no seas tan dura contigo misma. Es una etapa difícil y, siento decirlo, pero los cuatro años tampoco son pan comido. ¡Lo estás haciendo muy bien!

“Si ves muchos berrinches y descontrol emocional en casa, considéralo como un cumplido un poco extraño: tu hija se siente totalmente cómoda contigo y confía que la amas pase lo que pase, y eso es algo bueno.”