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Mi hija de onceavo grado le ha ido bien con el aprendizaje a distancia. Especialmente porque puede estar con su grupo cercano de amigas de su escuela de baile, lo que no puede hacer con la misma frecuencia si asiste a la escuela en persona ya que estaría saliendo de la burbuja e incrementando el riesgo de exposición a las demás. Ahora tiene la oportunidad de regresar a la escuela por cuatro días a la semana, pero no está segura si quiere hacerlo. ¿Qué deberíamos considerar?
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Rameisha Johnson

Oriunda de Nueva Orleans, Rameisha "Ramie" Johnson es una madre orgullosa, veterana consejera escolar y asesora de matriculación. Cuando no está asesorando y apoyando a familias y a sus propios hijos en temas de educación, se le puede encontrar haciendo joyas y otras cositas.

Este año hemos hablado y escuchado bastante sobre estudiantes que tienen dificultades con el aprendizaje a distancia, pero hemos oído hablar menos de los estudiantes que realmente prosperan en un entorno escolar virtual. Así que agradezco tu pregunta. Tiene sentido que para algunos estudiantes haya sido un cambio positivo poder trabajar más a su propio ritmo y optar por no tener algunas de las presiones sociales habituales de estar en la escuela.


Debo admitir que en casa tuvimos una situación parecida con mi hija, y decidimos dejarla seguir aprendiendo desde casa hasta que empiece el nuevo año escolar en el otoño. Fue lo mejor para nosotros. Pero vale la pena reflexionar sobre los diferentes aspectos en cuestión antes de tomar una decisión para tu propia familia.


Es verdad que la escuela presencial ofrece ventajas académicas. Algunas asignaturas, como los laboratorios de ciencias o clases de arte son casi imposibles de impartir a distancia. Y aunque todas las asignaturas puedan darse en línea, se perderá la experiencia enriquecedora de aprender por práctica. Así que, aunque tu hija disfrute aprendiendo desde casa, es importante tomar en cuenta qué tanto domina el material de su año académico.


Para esto, te recomiendo recopilar un poco de información sobre su rendimiento académico: boletines de notas, proyectos o trabajos recientes y, si puedes, la opinión de sus maestros y profesores. Luego hablen juntos sobre lo que esto significa. Si están seguros que está progresando académicamente y no hay ningún tema académico que te preocupa, entonces no veo razón particular por forzarla a entrar en la escuela por el último mes o dos del año escolar, especialmente si está recibiendo beneficios socioemocionales al aprender desde casa.


Algo más que debes considerar, ya que cursa el onceavo grado, es su acceso a los consejeros universitarios si desea aplicar a universidades en el otoño. ¿Podrá reunirse virtualmente con su consejero si continúa aprendiendo desde casa? ¿Podrá estar al tanto de todos los plazos de matriculación y ayuda financiera que se avecinan? ¿Podrá tomar los exámenes SAT o ACT en persona (que recomendamos, aunque las universidades que elija no lo exijan)? Todas estas son cosas que hay que tener en cuenta al tomar esta decisión.

Por último, está la cuestión sobre cómo se siente el resto de la familia al respecto. ¿Te sientes seguro de que la escuela está abriendo con suficientes medidas de seguridad adecuadas? ¿Está tu familia vacunada o son todos los miembros de bajo riesgo? La comodidad y seguridad de tu familia es importante en este caso, además de las consideraciones académicas y sociales de tu hija.


Antes de tomar una decisión, también querrás saber cuál es el proceso si cambias de opinión, en caso de que sea necesario. Si tu hija elige aprender a distancia, pero luego sus amigas de baile regresan a clases presenciales, rompiendo la burbuja social, ¿será posible cambiar a tu hija para que vaya a la escuela en persona? O, si va en persona y decide que es terrible, ¿podrá regresar al aprendizaje a distancia? Averigua la política de tu escuela por si acaso.


En conclusión: Este año ha sido un experimento con el aprendizaje virtual. No le ha ido muy bien a muchos estudiantes. Pero también hemos visto cómo el aprendizaje virtual ha servido a algunos estudiantes, especialmente a aquellos que se les dificulta estar físicamente en la escuela o estudiantes quienes el aprendizaje a distancia es simplemente más adecuado para sus personalidades. Deberíamos tomar en cuenta todas estas experiencias para que, en el futuro, podamos aprender cómo hacer que la escuela funcione mejor para todo tipo de estudiantes y sus familias. Así que, si tu hija se encuentra realmente bien en este momento, tal vez no haya razón para cambiar las cosas.