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Cuando yo era maestra y líder escolar, esperaba las vacaciones de verano con entusiasmo. ¡Tiempo para recargar las pilas! Y organizarme para el próximo año, claro está. Ahora que trabajo con padres de familia y cuidadores, sé que las vacaciones de verano conllevan ansiedad además de entusiasmo, pues son dos meses o más en que los niños no tienen un lugar donde ir. Este año, el verano plantea aún más interrogantes. ¿Deberían las familias incluir cursos o programas académicos en sus planes de verano?


En ciertos distritos a lo largo del país, hemos escuchado murmullos de utilizar estas vacaciones de verano para ayudar a los niños a ponerse al día con el aprendizaje que se ha perdido debido a la pandemia. Pero seamos claros: la pérdida de aprendizaje es tan solo una parte de lo que concierne a las familias en estos momentos. Nuestra sociedad ha estado en modo de crisis por casi un año. Hay graves problemas de salud mental tanto en niños como en padres de familia. Se han perdido puestos de trabajo, hogares y, por supuesto, seres queridos en gran número. Para muchos padres de familia y cuidadores, los efectos académicos por la falta de asistencia escolar están bastante por debajo de muchas otras preocupaciones cotidianas.


Al mismo tiempo, la mayoría de estudiantes de escuelas públicas han pasado ya un año sin escolarización normal, y aún no hemos llegado al final del camino: para el próximo otoño será más bien un año y medio. Mientras algunos estudiantes han tenido acceso a un aprendizaje a distancia de alta calidad y van bien, muchos otros necesitan ayuda.


A medida que las escuelas y familias consideran cómo ayudar a sus niños a ponerse al día y nivelar a todos los estudiantes de forma segura, la cuestión de los cursos de verano se plantea cada vez más. En muchas partes del país, los números de COVID-19 están empezando a bajar. Aunque como sabemos no hay ninguna garantía de que sigan bajando, la posibilidad existe que, entre el cumplimiento de los protocolos de seguridad, las vacunaciones de docentes y adultos y un clima más cálido, el verano brinde una oportunidad relativamente segura de escolarización para que los niños recuperen lo perdido desde el marzo pasado. Entonces, ¿qué están considerando los distritos para decidir si ofrecerán cursos de verano? ¿Y qué deberían tener en cuenta los padres de familia al intentar planificar el verano?


¿Serán obligatorias las clases de verano? No es muy probable, ni para maestros ni estudiantes. Los maestros están exhaustos. Las familias están exhaustas. Todos necesitamos un descanso. Y en la mayoría de los casos, los distritos no pueden pedir a sus docentes que renuncien a sus vacaciones de verano ya que las vacaciones son parte de sus contratos existentes. Pero en muchos lugares, los distritos y sindicatos están considerando cómo serían los cursos de verano para las familias que lo deseen, quizá con fondos federales para pagarle a los maestros que elijan trabajar y suplementar con docentes y educadores de programas comunitarios.


¿Cómo serían los cursos de verano? Siendo realistas, los cursos de verano probablemente no serán como la escuela normal (y no deberían serlo). Lo que deseamos es que los cursos de verano incluyan actividades de contenido de alta calidad en temas emocionantes que apoyen el aprendizaje de los estudiantes de forma divertida (como Camp Kinda pero en vida real). También nos gustaría que las escuelas dedicaran algo de tiempo extra para que los alumnos se familiaricen de nuevo con las rutinas escolares, especialmente importante para los niños que hicieron sus grados transitorios de manera remota, como los estudiantes que van para primer grado y décimo grado. Y que preparen a aquellos estudiantes que necesitan apoyo adicional en áreas claves de aprendizaje, como matemáticas y lectura, para el próximo año escolar: la tutoría individual asequible y de alta calidad será más valiosa que nunca.


¿Será suficiente para poner a los niños al día? Definitivamente no. Creo que todos estamos de acuerdo en que no habrá un remedio fácil y rápido. Las escuelas, familias y organizaciones comunitarias van a tener que trabajar en conjunto y de manera creativa, por los próximos años, para sacar a todos del hueco en que el COVID nos ha dejado.


¿Es necesario que los niños se pongan al día? Todos necesitamos un respiro. No hay una sola respuesta correcta. Algunas familias sin duda sentirán que es más importante enfocarse en otras cosas este verano, como reconectar con familiares que no han visto en mucho tiempo apenas sea seguro hacerlo, o sanar las heridas mentales, físicas y emocionales de este año. Y estas opciones son totalmente válidas. Otras familias están más preocupadas que sus hijos se están quedando atrás en lectura o idiomas, y querrán que sus hijos tengan oportunidades para aprender en persona con sus amigos y maestros. “Ponerse al día” significará algo diferente para cada familia y no hay nada de malo con eso.


¿Qué pasa con las familias que aún no están listas para regresar a las actividades presenciales? Una vez más, esta será una decisión personal que deberá tomar cada familia en función de su nivel de comodidad y riesgo. Es difícil imaginar que las familias se vean obligadas a enviar a sus hijos a cualquier sitio este verano, y mucho menos a los edificios escolares, incluso en los distritos que acaben ofreciendo programas de verano. Pero como hemos comentado anteriormente en The Kinda Guide, si tus hijos tienen que regresar a la escuela en persona y no te sientes listo, hay ciertas medidas que puedes tomar para prepararte. Y mientras nosotros también nos preparamos para un verano incierto, estaremos aquí con Camp Kinda para los que gusten.

““Ponerse al día” significará algo diferente para cada familia y no hay nada de malo con eso.”

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